El 9 de noviembre de 1897 Nicolás de Piérola elevó a Iquitos a capital de Loreto. Acababa de ser diluida la "rebelión federalista" de Madueño y Seminario, propiciada por el dramático olvido en que el centralismo limeño mantenía a Loreto. También era el tiempo del auge de la explotación cauchera y del conflicto limítrofe con Colombia. La capital loretana tenía importancia geopolítica y comercial, pero los gobiernos estaban más preocupados por las consecuencias de la guerra con Chile y los conflictos fronterizos ante el acoso de todos los países vecinos, por lo cual nada efectivo se añadió al título de capitalidad.
Puede decirse que Iquitos empieza a ganar importancia en una fecha determinada, que hace un tiempo se dio como fecha oficial de su fundación, levantando una gran polémica y muchas oposiciones. Fue el 5 de Enero de 1863, día en que arriba al recién construido apostadero fluvial la primera nave de la flotilla de vapores con que la Marina Peruana inicia la navegación por nuestros ríos amazónicos. Pero ese día no se fundó Iquitos, y la polémica desatada permitió acceder a mucha información histórica y a la conclusión de que Iquitos nunca fue oficialmente fundada.
Su origen es más remoto, porque hacia 1757 los misioneros jesuitas redujeron en el área del Amazonas, vecina a la actual ciudad, a varios grupos de la etnia Iquito, y con este nombre étnico bautizaron algunas reducciones. En 1760 el Padre Bahamonde hizo un reagrupamiento, de lo cual proviene el Iquitos actual. Desde entonces ya lo mencionan algunos documentos coloniales. En 1828 sus pobladores eran unos 70, sin considerar indígenas, y en 1853 era la "pequeña ranchería" que visitara Antonio Raimondi. Diez años después, por su ubicación estratégica, es seleccionada para construir el apostadero fluvial. Al iniciarse la exportación del caucho, hacia 1885, adquiere fisonomía urbana con creciente población, por el caucho, y su carácter cosmopolita por la gran cantidad de inmigrantes de muchos países.
No obstante el desinterés de los gobiernos centralistas, Iquitos se convierte en una ciudad de gran efervescencia política y cultural. Con el tiempo se constituyó en la principal urbe de la amazonía peruana sin haber sido nunca fundada, y quizás esto no sea lo relevante; lo importante es que tuvo un origen y tiene una trayectoria como eje de certámenes de gran trascendencia y que ha alcanzado una fisonomía propia. En su historia están la reducción y rebeliones indígenas, las luchas por la independencia, su crecimiento como sede del negocio cauchero, la defensa del territorio, la toma de Leticia, y escenario de manifestaciones y movilizaciones populares y, también sus expresiones culturales con una narrativa y pintura propiamente amazónica. No es una fecha oficial de fundación, sino su trayectoria con lo que Iquitos ha hecho su historia.
Pese al calor de la zona, la actividad turística es intensa en este departamento específicamente en Iquitos, a orillas del Río Amazonas. En este lugar viven dos mundos a la vez: el exótico de la jungla y el de la ciudad moderna con calles plenas de comercio. En sus alrededores se puede visitar el Río Nanay, el Morococha, y la Laguna de Quistococha, en donde se crían alevinos de paiche.
En Zungarococha, lago ubicado en la margen derecha del Río Nanay, aguas arriba, no sólo se puede apreciar un hermoso paisaje, sino también tomar baños y pasear en canoa. Aquí se encuentra ubicada la Reserva Nacional de Pacaya- Samiria, que se caracteriza por poseer una gran variedad de especies animales y vegetales. En el Barrio de Belén, al sur de la ciudad las viviendas han sido construidas sobre pilotes y
balsas, que flotan durante las crecidas de los ríos, y se le conoce como la Venecia pobre; la Plaza de Armas con su principal atractivo: La Casa de Fierro (diseñada por el francés Gustave Eiffel, fue la primera casa prefabricada que llegó al Perú en planchas; el Ex Hotel Palace (edificio de tres plantas adornado con hierro forjado, azulejos y arabescos en las cornisas); el malecón Tarapacá; el Museo Municipal (Tawara 333) y las casas Pinasco, Cohen y Morey. En la ciudad se pueden contactar compañías dedicadas a organizar excursiones y safaris.
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